De la falsificación de bolsos a la falsificación de vino
Si pensábamos que sólo se podrían falsificar bolsos, camisetas, ropa de deporte o relojes, estábamos muy equivocados. Revisando la hemeroteca de Ramondin nos hemos topado con un artículo de la revista Mercados del vino y la Distribución en el que se habla sobre la última moda en falsificaciones; las imitaciones de vino.
China es un país en el que actualmente está creciendo mucho el comercio de este producto, tanto las importaciones procedentes de otros territorios extranjeros como la producción nacional. Tratándose de un país como éste, donde ningún mercado queda fuera de las garras de las falsificaciones, el negocio del vino no supone una excepción.
Al zumo de uva se le añaden productos como alcohol, colorantes, agua y sustancias químicas para elaborar el vino de imitación. Más barato pero, obviamente, de mucha menor calidad ya que algunos ni siquiera contienen el ingrediente base, el jugo de uva.
Muchas son las técnicas que existen para copiar un buen vino pero también son muchas las técnicas que existen, y se aplican, para que estos plagios no pasen desapercibidos.
En su lucha contra el fraude y la falsificación, Ramondin trabaja continuamente en la investigación y el desarrollo de medidas similares a las que se aplican en los billetes, pasaportes o documentos oficiales. Tintas invisibles, pigmentos electrónicos… Ramondin incorpora a sus cápsulas para vinos y licores medidas que aseguren la autenticidad del producto.
